HABLAR EN CLASE, EDUCACIÓN EMANCIPADORA
Hablar en clase, educación emancipadora
Oscar Vladimir
Muñoz
Taller de
escritura y redacción
2019-01
Grupo 01
16 de abril de
2019
El presente trabajo se hace con el fin de
realizar un corto cometario sobre dos capítulos del libro de Carlos Lomas, el
poder de las palabras, (Lomas, 2017) en
ellos el autor define la educación lingüística y toma el hablar en clase para
redefinirlo como parte de una educación emancipadora. Así
pues, se pretende construir un giro a la educación tradicional desde la
perspectiva de una educación liberadora.
La educación lingüística ha sido enmarcada
en los estudios de la gramática, la sintaxis, los modos y el sistema formal de
lengua cuando esta buscaba su carácter de cientificidad (Lomas, 2017),
se descuidó por parte de los lingüistas o de los docentes de lenguas en como conoce
el niño, que aprende y de qué manera lo hace, pues se supone que el niño ya sabe hablar y esta materia no debe ser ocupada en clase.
Como asegura Phillip W. Jackson (citado en Lomas, 2017, pág. 48) “Cualquiera
que haya enseñado alguna vez sabe que el aula es un lugar activo …”, es de
notar que esta clasificación del aula está directamente relacionado con lo que
escribe (Stenhouse, 1997, pág. 12) “… la cultura es un
campo dinámico dentro y a través del cual entran en contacto los individuos…”
así pues, la lengua materna es aprendida por la simple interacción social y no
se requieren de normas estrictas de lingüística para poder desarrollar un
sistema de pensamiento focalizado en el desarrollo de la sociedad, por que como
escribe Chomsky (citado en Lomas, 2017),
somos seres con idénticas características inmersos en una misma sociedad y
tenemos las mismas capacidades innatas para aprender y adquirir las reglas del
lenguaje, de esta manera se hacen únicos nuestros aprendizajes y focalizados en
el desarrollo de competencias claras que tienen una función social que, para
Paulo Freire (como se citó en Lomas, 2017) es una educación
lingüística implicada con la emancipación comunicativa de los alumnos y
alumnas. Es decir, se debe contemplar la enseñanza del lenguaje no solo como el
aprender normas de escritura si no la competencia básica de desarrollo que le
brinda al individuo la capacidad de entender y ser entendido por sujetos dentro
de su misma sociedad, teniendo en cuenta esto se deben desarrollar competencias
amplias y críticas para responder al contexto de la sociedad del conocimiento
por la cual atraviesa el mundo.
En este sentido, hablar
en clase toma un significado especial ya que es gracias a ese sin fin de
interacciones producidas en el aula que se ponen en práctica, de manera
empírica, los postulados de Aristóteles de la retorica del habla que describen
igualmente como Cicerón la forma en la que preparamos un discurso o cualquier
interacción comunicativa hablada (Carlos, 2017) . Estudios posteriores han reafirmado, lo
que durante muchos años los estudios lingüísticos olvidaron, teniendo en cuenta
a Austin y los estudios socioculturales de los actos del habla que enmarcaron
estos en lo que describe como acto locutivo, ilocutivo y perlocutivo momentos para la preparación de un discurso
hablado, elaborado y dirigido a un público en específico, en esta medida, Lomas (2017) nos describe algo que a simple viste
podemos observar, pero que no se ha tenido en cuenta en el desarrollo de los
estudios de los usos lingüísticos, parafraseando a Bourdieu, a una conciencia
crítica de las mediaciones culturales y políticas que otorgan prestigio a unos usos
sociales del lenguaje mientras condenan a la exclusión o a el olvido a otros
usos sociales en situación de desventaja (citado
en Lomas 2017, pag 75). Esto se refiere a los diversos usos linguisticos en
funcion de la pertenencia de cada hablante a una determinada clase
o grupo social, se reflejan y se reproducen las caracteristicas geograficas,
socio sulturales y personales de quienes las usan, está entonces cumple una
doble funcion, por una parte, es un exponente simbolico y por otra parte,
contribuye en mantener la identidad socio cultural de las personas. Teniendo en cuenta todo lo anterior, el
silencio no pertenece al aula, a esta pertenece los discursos y las diferentes formas
de narrativa y cavilosas permutaciones de la lengua, que puedan generarse no
solo cientificamente sino personal e interpersonalmente.
Para concluir un estudio consiente y
acertado de la evolución de las formas en que conocen y aprehenden los
estudiantes debemos focalizarnos en el contexto de donde vienen para culturizar
el estudio y darles a las personas el derecho a construirse desde su contexto,
en función de esto señala Jover y García “el reto de la escuela abierta debería
ser facilitar el acceso a todas aquellas prácticas discursivas que quedan lejos de la cotidianidad”
(citado en Lomas, 2017, pág. 85)
Referencias
Carlos, L. (2017). Educacion
linguistica. En L. Carlos, El poder de las palabras (págs. 43-70).
Bogota: Buena semilla.
Lomas,
C. (2017). ¿Hablar en clase? En L. Carlos, El poder de las palabras
(págs. 76-87). Bogota, Colombia: Buena Semilla.
Stenhouse,
L. (1997). Cultura y educacion. En L. Stenhouse, La naturaleza de la
cultura (págs. 14-18). sevilla: Publicaciones M.C.E.P.
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